Historia

Año 1330, el caos se apodera de la península totalmente. Dios nos abandona, ofreciéndonos a cambio su férreo e incontestable castigo. Todo comenzó con noticias portadas desde Francia, despreciadas con burla por los monarcas de la península en un principio, pero que desataron el pánico entre todos ellos al ser éstas confirmadas. Las caravanas por tierra desaparecían misteriosamente en las montañas y los viajes marítimos tardaban más de la cuenta para llegar a nuestros puertos. Se divisaron explosiones volcánicas atroces en los pirineos y se vaticinaba un acontecimiento de proporciones bíblicas; Hispania estaba convirtiéndose en una isla, aislándose totalmente del mundo. Se reunió a eruditos de todos los reinos conocidos, venido alguno de tierras muy lejanas, incluso de Oriente. Monjes cristianos de diversas órdenes, emires musulmanes independientes, druidas galos e incluso extraños sabios de una nación desconocida llamada China, que se interesó mucho por el acontecimiento. La conclusión final fue la esperada: se trataba de un castigo divino de nuestro Dios único, estandarte de todas las religiones pero que posee un nombre distinto en cada una de ellas. ¿El motivo de tal castigo? Aún nadie lo sabe, pero se cree que las interminables guerras que infectan el mundo tienen bastante que ver, siendo la península el principal foco de muchas de ellas, con la reciente invasión por zonas, por parte de los musulmanes como apogeo. No contento con la separación, la ira de Dios está recayendo sobre nuestras cabezas. Constantes tormentas que destrozan nuestras cosechas, gélidas heladas o veranos infernales, ríos teñidos de sangre, plagas y enfermedades incontrolables, hordas de monstruos surgidos de las grutas generadas por la separación y un sinfín de atrocidades innumerables. Como ya dije, el caos se está apoderando de nuestra tierra, sin velar por nadie.
Los musulmanes avanzan por el sur con ayuda mercenaria de Génova asediando ya la ciudad de Granada. Después el único nexo por donde podían llegar refuerzos del norte ha sido destruido, el Rey Fernando XI de Castilla aún no está en edad de reinar, la corona de Aragón se tambalea dividiéndose en cuatro segmentos, el reino de Navarra se enfrenta a invasiones constantes de monstruosos engendros surgidos del Inframundo y una Portugal ansiosa de conquistas lucha con Castilla por meros ápices de terreno. La situación no puede ser más crítica en Iberia, ya no queda sitio para la esperanza, únicamente lo hay para la desolación. ¿Dónde y en que bando estarás tú?