Diario de Iberia – Cap 1

Capitulo 1: Experiencia en Navarra

Hace ya largo tiempo, que llegue ha esta tierra, todo comenzó, un mes de marzo, en un día lluvioso que llegue a las puerta de una muralla, la ciudad de Navarra estaba ante mi, dudo de traspasar la puerta, cuando un hombre se acerco y me hablo, me llevo a su casa allí, me dijo su nombre, Rodrigo Mendoza, un nombre que mas tarde descubriría la influencia que ejercía sobre aquellas gente, conocí a mas gente en poco tiempo, todos parecían muy amables, Absy, baltasar, arike, glaucos, filipo, agustin, entre otros individuos, no tarde mucho en comprender la situación y los intereses de cada uno, y los movimientos de la ciudad, En este lugar había una impórtate orden cristiana, que ejercían de inquisidores, “La orden de la Cruz Sangrante”, esta orden se caracterizaba por llevar siempre sus túnicas rojas, e ir siempre juntos a todas partes, eran fanáticos y atemorizaban a la población con constantes interrogatorios, registros y acusaciones de herejías, los nombres de estos individuos, hacen que fuercen un poco la memoria, pero quiero recordar que eran, Agustin, filipo, Gazdelman, (y el otro), además contaban con la colaboración y apoyo, de Rodrigo Mendoza, que llego a ser, el representante del virrey en aquellas tierras.
La situación era tensa en el día a día, pasando la mayor parte del tiempo en las afueras de la ciudad o por los bosques, para evitar las perturbaciones de la ciudad, conocí a otras personas clandestinas, Absy un extraño comerciante del que termine siendo un buen compañero, Arike, quien mas tarde descubrirá, que era una poderosa maga, baltasar, alguien con quien compartí laboratorio por aquella época.
Los días pasaban y la situación cada vez se hacia mas critica, a mi buen amigo Rodrigo Mendoza le dio por sospechar de mi diciendo que era un hereje, y me apunto en una libretilla que llevaba siempre consigo, aunque me registro varias veces y acosaba continuamente, nunca encontró nada con lo que pudiera incriminarme, la orden de la cruz sangrante me tenían enfilado también, pero no era yo su principal preocupación, si no Arike, según llego a mis oídos, esta mujer, se había revelado contra los rojos, y le daba caza al igual que ellos hacían con los supuestos herejes, esto creaba una gran confusión y habiente hostil.

Un día, que pasaba por la ciudad, me cruce con glaucos y baltasar, estos me llamaron y me pidieron que le acompañara, fuimos fuera de Segovia, y entramos en el viejo granero abandonado de las afueras, allí se encontraban arike, un judío y azos, además de nosotros tres que acabamos de llegar, entonces Arike se pronuncio, y nos contó que pensaba y porque no había reunido, al parecer todos los que se encontraban allí, tenían algún tipo de poder especial, Arike hablo de unión, de un futuro prometedor y futuro sin persecuciones y sin tener que esconderse continuamente, habla de protección mutua, no de guerra, sucedió, que cuando hablamos, apareció Agustín de la orden de la cruz sangrante, escucho por la ventana, las palabra que decía Arike, pero este tuvo un desliz, y fue descubierto, de arike, fuego y rayos volaban junto a las flechas que Agustín lanzaba, después de que arike se desasiera del intruso, disgrego a la multitud y marcho a su hogar, no sin antes pedirme que le acompañara, una vez allí, hablamos del tema tranquilamente, y el me enseño muchas cosas, desde aquel momento aquella mujer fue para mi, como mi mentora.

Un día, hubieron justas en Navarra, recuerdo bien que vendí algunas pociones aquel día, gane algo de dinero con las apuestas, que llevaba absy y lo mejor de todo, que fui el escudero de Azos, quien se encontró sin nadie que estuviera con el y me prometió el 50% de lo que ganara, que acertado día para mi, ya que este quedo el primero y me embolse 5000 contante y sonantes monedas de oro, por estar allí apoyándole.

Este dinero, no seria malgastado, mas tarde junto a algunos ahorros, pudimos llevar acabo el proyecto que teníamos pensado absy, Antonio y yo, comprar una pequeña casa en algún pueblo lejano de aquel lugar, viajamos buscando algún buen lugar, cuando llegamos al pueblo gallego Antonio y yo, todo estaba en silencio, y las calles vacías, fuimos a la taberna a preguntar que pasaba en aquel lugar, y para nuestra sorpresa, encontramos en la taberna a una mujer, de mal aspecto, montando a un caballo en estado esquelético y con la piel putrefacta, vestía una tunica negra y una espada roja, portaba en su mano derecha, esta mujer al vernos, enfureció y nos persigo, lanzando fuego y otras cosas que no alcanzábamos a comprender, muertos salían del suelo y nos cerraban el paso, luchamos fieramente y alejamos a aquella mujer del pueblo perdiéndola en el bosque.

Al volver los pueblerinos nos trataron como héroes, y fuimos muy aclamado en el lugar, decidimos después de pasar algunas noche disfrutando de la generosidad de la gente, que aquel sitio era un buen lugar donde vivir, hablamos con absy, y al poco tiempo terminaron los obreros, las obras en aquel lugar. Ahora una pequeña cabaña de madera, se erigía en aquel pueblo, tres compañeros Vivian ahora allí.